jueves, 14 de junio de 2012

La realidad

Acostado en su cama, viendo como pasa el tiempo sin levantarse, comiendo, durmiendo y viviendo en la misma cama, todos los días igual, siguiendo la misma rutina. Con las piernas hinchadas de no poder caminar, con las arrugas en su rostro que poco a poco le recubre todo el cuerpo, sin dejar ni una parte lisa. Dependiendo siempre de alguien para que te bañe, te cambie el pañal y te prepare las comidas, comidas que ya no disfrutas como antes, por que el gusto lo vas perdiendo con el tiempo, igual que vas perdiendo las ganas de vivir, por que te das cuenta de que ya no eres útil, de que solo eres una carga, que le haces perder el tiempo a las personas que quieres, y por eso, por muy duro que resulte tomas una decisión y sin recelo lo haces, te quitas la única cosa que te mantiene con vida, aquel aparato que tanto costó conseguir y que decides dejarlo y morir tranquilo, sin más visitas de los médicos, sin más lamentos de tus familiares, simplemente, por fin, eres libre.

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